Sin duda fue el plato fuerte de la tercera edición del ciclo 'Ámonos pal flamenco', que organiza el colectivo cultural ubetense Flamenco Activo. Y se demostró al verse un auditorio del centro cultural Hospital de Santiago totalmente abarrotado, incluso con gente en pie al final de la sala y sentada en las escaleras de acceso a las butacas de los laterales del escenario. El Cabrero cumplió con creces con las expectativas y dio una lección de flamenco puro ante los muchos aficionados que no dejaron de jalearle e incluso de solicitarle cantes por unos u otros palos, según los gustos de cada cual.
Todo un espectáculo
Y es que, aun recital de El Cabrero es un espectáculo digno de ver (y escuchar), tanto para los entendidos como para los ajenos. Su forma de cante concuerda perfectamente con su personalidad, su postura vital. Es un cante sobrio, sin aditivos, que habla de temas reales, sin adornos, y que llega al público de forma directa y contundente. Por ello, los allí presentes no lo dejaban marcharse y protestaban a gritos cada vez que hacía el amago de bajar del escenario. Así, tuvo que ofrecer varios bises, ya en pié ante una sala totalmente entregada.